Los topos de la SGAE crean empresas fantasma para espiar a sus 'enemigos'

Javier Romera / Lydia Blanco | 7:05 - 10/12/2008

Si pertenece usted a alguna de las asociaciones creadas en España en contra del canon digital, tenga cuidado. La SGAE puede estar tras sus pasos. Las agencias de detectives contratadas por la entidad que gestiona los derechos de autor están infiltrándose entre sus enemigos para intentar desactivarles y asegurarse el cobro del canon digital.

De acuerdo con la documentación a la que ha tenido acceso el Economista, agencias como Método 3, están creando sociedades fantasma desde las que asaltar a las asociaciones que luchan no sólo contra el canon, sino que han presentado también denuncias contra los autores.

Método 3, que se hizo famosa el año pasado después de ser contratada por la familia de la niña británica Maddie McCann, desaparecida en el Algarve portugués, ha creado, por ejemplo, la firma TG, con este objetivo. En los últimos años a través de esta empresa, domiciliada en la antigua sede social de Método 3, la agencia ha intentado, por ejemplo, infiltrarse en Apemit, una organización que agrupa a las pequeñas empresas y tiendas de informática y que se ha convertido en uno de las mayores enemigos de la SGAE.

Entre otras cosas, Apemit es la responsable de que el Tribunal de Cuentas abriera una investigación para esclarecer si la SGAE estaba financiando a partidos políticos o de que la Audiencia Provincial de Barcelona cuestione que las empresas y despachos profesionales tengan que pagar el canon, planteando una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de Luxemburgo.

Control de la SGAE

Según explica Josep Jover, abogado de la asociación, "sabemos que la SGAE intenta vigilarnos de cerca y, por eso, cada vez que alguien intenta darse de alta en Apemit tenemos que realizar un control previo para que no haya ningún tipo de problema". Método 3, de hecho, no oculta ni la creación de sociedades fantasma ni el intento de integrarse en este tipo de organizaciones.

"Desde Apemit se dan instrucciones a las tiendas acerca de cómo esquivar el pago del canon digital y por eso para nosotros es muy importante estar dentro. Se trata de demostrar las irregularidades", asegura la agencia de detectives. Al margen de la asociación que defiende a las tiendas de informática, la SGAE lleva a cabo también un férreo control sobre la Asociación de Internautas, que ha denunciado a la entidad ante la Fiscalía Anticorrupción por presuntas prácticas delictivas en su gestión. "No tenemos ninguna duda de que nos están vigilando. Siguen nuestros pasos", denuncia Víctor Domingo, el presidente de esta asociación.

La SGAE rechaza hacer ningún tipo de valoración al respecto, aunque no oculta que esté contratando agencias de detectives para asegurarse el pago del canon digital. Su director de Relaciones Institucionales, Pedro Farré, aseguró el pasado fin de semana, después de que se supiera que la entidad había sido multada por grabar una boda sin permiso que "hemos contratado detectives y lo seguiremos haciendo porque hay sentencias que avalan la presentación de grabaciones como prueba en los juicios".

Grabaciones ilícitas

Método 3 no es, sin embargo, la única agencia a sueldo de los autores. Existen compañías más pequeñas que se dedican a grabar sin autorización y mediante cámaras ocultas fiestas municipales, bodas y comuniones.

Uno de los encargos más comunes es enviar a detectives a comprobar el tipo de música que se pincha en los bares ya que muchos son denunciados por no pagar el canon. "A nosotros nos decían directamente a qué lugares teníamos que ir y qué música debíamos comprobar si se pinchaba o no", explica una de las agencias contratada hace unos años por los autores, que prefiere guardar el anonimato.

Otro punto de mira es la red de redes. Internet se perfila como el medio más seguro para denunciar las prácticas de la SGAE por parte de los críticos y los autores han estrechado por eso el control.

Listados de internautas

Vigilan cada comentario que se vierte en la web e "incluso existen listados con aquellos internautas que mayores pasiones levantan, con las páginas más visitadas y con los que son considerados gurús en la lucha contra la gestión de la SGAE", explica una fuente cercana a la entidad. Hay que tener en cuenta que la página web de los autores ha sufrido en más de una ocasión ataques de hackers que han impedido el acceso a su página e incluso la han dejado 24 horas inutilizada, algo que no todos los críticos apoyan. Internet es también el lugar escogido para programar nuevas manifestaciones, concentraciones o recogidas de firmas frente al edificio que la entidad posee en Madrid.

Fuente: http://www.eleconomista.es/espana/noticias/911918/12/08/Los-topos-de-la-SGAE-crean-empresas-fantasma-para-espiar-a-sus-enemigos.html

Condenado por posesión de pornografía infantil un hombre que tenía un dibujo de los Simpsons practicando sexo

Un juez australiano considera a esos personajes de ficción personas reales

ELPAÍS.com - Madrid - 08/12/2008

Un tribunal de apelación de Australia ha considerado a un hombre culpable de un delito de posesión de pornografía infantil por albergar en su ordenador una animación que parodiaba a personajes de la famosa serie de televisión Los Simpsons practicando sexo, informa la cadena de radiotelevisión británica BBC.

La cuestión central que se dirimió durante la vista fue si personajes de ficción podían ser considerados personas de carne y hueso. Para la defensa, evidentemente no, que pidió que la condena por posesión de pornografía infantil fuera revocada. Sin embargo, para el juez Michael Adams, que ha ratificado la sentencia condenatoria, el hecho de que las imágenes no representen a seres humanos no significa que no puedan ser considerados como tales. Para Adams, la animación sugiere que Lisa y Bart Simpson tienen ocho y diez años, respectivamente, y sus genitales son "absolutamente humanos". A juicio del juez, dibujos como estos pueden "alimentar la demanda de material que implica abuso de menores", lo que no ayuda en nada a la lucha contra la pornografía infantil.

El condenado no irá a la cárcel, aunque tendrá que pagar una multa de 2.000 dólares (algo más de 1.500 euros), además de demostrar durante dos años "buen

Una ciudad china destierra a Windows para instalar Linux de fabricación local




Las autoridades de Nanchang obligan a utilizar un sistema operativo denominado «Linux Bandera Roja» con el fin de acabar con el uso de copias piratas de Windows


Una ciudad del sur de China está obligando a todos los dueños de los cibercafés locales a sustituir los sistemas operativos -muchos de ellos Windows, de Microsoft- por otro llamado «Linux Bandera Roja» y fabricado en el país asiático.

Según informó un diario de esa ciudad, el Jiangnan Metropoli News, desde hace dos años el gobierno de la ciudad está forzando la instalación en más de 600 locales de Internet de este sistema operativo, muy similar en aspecto al Windows XP, pese a las reticencias de los dueños de los cibercafés.

El Linux Bandera Roja fue desarrollado desde 1999 por la Academia China de Ciencias, el principal organismo de investigación estatal del país asiático, y aunque en teoría su instalación en los ordenadores es gratuita, el gobierno local está cobrando a los cibercafés unos 5.000 yuanes (unos 720 dólares o 570 euros).

Según las autoridades, la medida sirve para acabar con el uso de copias piratas de Microsoft en los establecimientos públicos, pero los dueños de los cibercafés se quejaron a la prensa de que algunos de ellos usaban una versión legal de Windows y aun con todo se les obligó a sustituirla por el Linux chino.

La medida llega en un momento de mala relación entre Microsoft y los internautas chinos, ya que la empresa de Bill Gates, en un intento de combatir la piratería en el país asiático, ha iniciado una campaña en China que ha alterado el funcionamiento de millones de ordenadores nacionales que tenían copia «pirata» del programa Windows. Ante esta campaña, los internautas chinos han acusado a Microsoft de entrar en la intimidad de sus ordenadores personales y cambiar sus configuraciones, a través de la instalación de un programa que recuerda continuamente a los usuarios chinos que han de cambiar su versión pirata de Windows por una con licencia.

El «destierro» de Windows en Nanchang no es la única medida ordenada a los cibercafés chinos que ha levantado ampollas en el país asiático, donde los usuarios de Internet sufren las molestias del control policial de páginas web y la censura. Recientemente, la instalación de cámaras y escáneres para la identificación de usuarios en muchos cibercafés de todo el país ha generado igualmente malestar entre los clientes de esos locales, así como de sus dueños, que han tenido que gastar una alta suma de dinero en instalar estas tecnologías por orden gubernamental. efe

La guerra en Colombia



Cambio


El 2008 fue un año en el que el conflicto armado registró mucha intensidad. Algunos grupos irregulares recibieron verdaderos sacudones y se transformaron radicalmente. El Gobierno del presidente Uribe rompió el proceso de negociación con los paramilitares y envío en extradición a 14 de los grandes jefes; el escándalo de la parapolítica tocó las puertas de todos los partidos de la coalición de gobierno y hundió al Congreso de la República en una crisis jamás vista; las Farc vieron morir a su máximo comandante y fundador, y recibieron otros golpes contundentes: la 'Operación Jaque' que liberó a un grupo de secuestrados entre quienes se encontraban Íngrid Betancourt y tres ciudadanos norteamericanos, y la baja de varios miembros del Estado Mayor Central; el Eln canceló las conversaciones que venía adelantando con el Gobierno y se puso en la tarea de sobrevivir eludiendo los combates y disminuyendo sus operaciones con la intención de conservar sus fuerzas en medio de la ofensiva gubernamental.

El Gobierno se atrevió entonces a proclamar que los paramilitares eran cosa del pasado y que las Farc estaban derrotadas o, en palabras del comandante general de las Fuerzas Armadas, general Freddy Padilla de León: "Entramos en el fin del fin de esta guerrilla". No obstante, los medios de comunicación traen a diario noticias de la presencia y acciones de reductos paramilitares, y de nuevos grupos criminales; las Farc continúan dando qué decir en muchas regiones y en algunos lugares han vuelto a crecer; el Eln mantiene su presencia silenciosa en muchas zonas y no ceja en su empeño militar.

La gente se pregunta, entonces, sobre cuál es la verdad y en qué estado está la guerra. ¿Estamos doblando la página del conflicto o aún falta mucho trecho por recorrer para que algún día lleguemos a la paz?. Para responder a estos interrogantes, la Corporación Nuevo Arco Iris adelantó un concienzudo estudio de los actores armados recurriendo a toda la información oficial y realizando también un esmerado trabajo de campo en todas las regiones del país.

Las conclusiones no son tranquilizantes. Los reductos paramilitares y grupos emergentes están creciendo y se están expandiendo en forma desa-forada. Las Farc se han reacomodado para seguir en la guerra y ahora se van a favorecer de la recesión económica, los cambios en Estados Unidos y la grave crisis social que vive el sur del país con motivo de la caída de las llamadas 'pirámides'.

Como antes

Si sumamos los paramilitares reinsertados que han vuelto a las armas, los que no se desmovilizaron y las bandas emergentes, tenemos otra vez 10.200 personas en armas, distribuidas en 102 grupos que utilizan 21 denominaciones distintas, con presencia en 246 municipios del país. Tal como dice el Gobierno, el propósito de algunos de estos núcleos es el narcotráfico, pero la mayoría están asumiendo muchas características de las anteriores Autodefensas: atacan a líderes sociales, organizaciones comunitarias y dirigentes políticos, y buscan influir en el poder local y controlar el territorio.

En el caso de las llamadas 'Águilas negras', que están hacia el norte y el oriente del país, estas tienen una posición antisubversiva y cuentan con la permisividad de sectores de la fuerza pública. En espacios como la Universidad Nacional, estos grupos recurren a nombres que evocan a las viejas autodefensas para amenazar al estudiantado: Bloque Capital de las Águilas Negras. Quizás estamos entrando en uno de los escenarios que prefiguró la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, CNRR, que advirtió hace un año sobre la posibilidad de que surgiera una tercera generación de paramilitares (ver tabla Municipios...).

Al lado del resurgimiento del fenómeno paramilitar se mantiene viva la parapolítica. Es cierto que la Justicia está haciendo su tarea en medio de grandes dificultades y que ha logrado procesar a 59 congresistas en ejercicio y a 23 ex parlamentarios, lo mismo que a cerca de 300 líderes políticos regionales o funcionarios del Gobierno, y que en ese proceso se han destapado siete pactos -Ralito, Chivolo, Pivijai, Urabá, de Coordinación, Magdalena Medio y Eje Cafetero- en los cuales se hicieron explícitos los compromisos entre los líderes políticos y los jefes paramilitares. No obstante, no se ha avanzado un ápice en el establecimiento de la responsabilidad política y en su consecuente castigo.

No se ha disuelto ninguno de los partidos -Convergencia Ciudadana, Colombia Viva, Alas-Equipo Colombia, Colombia Democrática y Apertura Liberal- que tienen a la mayoría o la totalidad de sus parlamentarios titulares vinculados a los expedientes judiciales, y tampoco han sido sancionados otros partidos grandes como La U, el Partido Conservador, Cambio Radical y el Partido Liberal, con prestantes miembros encarcelados o enjuiciados. La figura de la "silla vacía" no pudo aplicarse porque el presidente Uribe hundió el primer proyecto de reforma política con el argumento de que no iba a dejarse quitar las mayorías en el Congreso. En las pasadas elecciones locales, los cinco partidos más estrechamente vinculados a la parapolítica presentaron 29.000 candidatos y, a pesar de que aunque en algunas partes empezaron a ser castigados por sus electores, lograron ampliar su influencia a otras regiones y mantuvieron su poder local y regional.

Reacomodo de las Farc

Cuando empezó el gobierno del presidente Uribe, las Farc tenían aproximadamente 18.200 hombres distribuidos en 81 frentes. Ahora tienen cerca de 10.800 distribuidos en 64 frentes, y han disminuido sus compañías y columnas. Sus fuerzas han sido desplazadas de los grandes centros poblacionales y de producción a lo profundo de las montañas. Su mando central ha sido duramente golpeado. Muchas de las rutas de abastecimiento logístico han sido cortadas y las fuentes de recursos económicos obstruidas. Y con el rescate o la liberación de los secuestrados han perdido el factor de presión política que los mantenía comunicados con la comunidad internacional.

Pero esta guerrilla tiene aún posibilidades de subsistir a la política de seguridad democrática y continuar la guerra a lo largo y ancho del país. En los días posteriores a la 'Operación Jaque', algunos sectores del Gobierno abrigaron la esperanza de que las Farc entrarían en una desbandada general con la desmovilización de frentes y bloques enteros. Pero lo que se ha visto en estos meses es que 'Alfonso Cano' ha logrado consolidar su mando y definir una estrategia propia para resistir a la ofensiva gubernamental.

Ahora tenemos unas Farc con gran movilidad, distribuidas en pequeños grupos, que utiliza intensivamente el minado de grandes zonas, recurre a la fabricación de morteros y armas artesanales, apela a francotiradores, busca alianzas con bandas emergentes para retomar corredores del narcotráfico y las rutas de acceso a las ciudades. En varias regiones han empezado a recuperar terreno y a crecer. En el Bajo Cauca antioqueño, por ejemplo, donde habían quedado reducidas a menos de 100 hombres, ahora tienen cerca de 600.

En cuanto al Eln, aun en medio de su debilidad militar conserva intacto su mando central, y en algunas regiones como Arauca y Nariño ha ganado el pulso que mantenía con las Farc, y mediante la vinculación parcial de algunas estructuras al narcotráfico sobrevive a la ofensiva del Estado. Se sabe que ha vuelto a crecer en zonas de Cauca y Nariño y en algunos puntos de la frontera con Venezuela.

No obstante, la mayor preocupación no viene de la efectividad de las estrategias defensivas de la guerrilla, sino del entorno internacional, nacional y regional que tienen estas fuerzas para mantenerse y crecer.

El país está entrando en una innegable recesión económica y los analistas no esperan más de 3,5 por ciento de crecimiento en el PIB, cuando el año pasado creció 7 por ciento.

En estas condiciones será imposible sostener la inversión en defensa de más de cinco puntos del PIB, que fue lo que alcanzó en los últimos años. La ayuda militar promedio de 700 millones de dólares por año que venía desde los Estados Unidos, tampoco se sostendrá por su situación de recesión económica y por los futuros cambios en el Gobierno, que se darán con el triunfo de Barack Obama. Ya Washington ha anunciado el recorte y también la reorientación de algunos fondos para una destinación distinta a la militar.

Y mientras esto ocurre se ha presentado una inesperada y explosiva situación en el sur del país donde las Farc siempre han tenido su mayor asiento: las 'pirámides' se vinieron al suelo porque se agotó su fraudulento sistema de captación de dineros y el Gobierno se vio obligado a intervenir, quizás muy tardíamente.

La ruina de millones de personas que apostaron a las 'pirámides' ha desatado una verdadera rebelión popular con grandes movilizaciones sociales antigubernamentales, hecho que ya se refleja en los sondeos de opinión. Según Gallup, en esta región, el 62 por ciento de los encuestados se muestra contrario a la reelección presidencial y solo un 34 por ciento la aprueba.

No es difícil colegir que la guerrilla tratará de pescar en río revuelto y que aprovechará el momento para estrechar lazos con la población y aumentar el reclutamiento. La primera señal la dieron con su ataque a la Inspección de Policía en Puerto Asís, Putumayo, donde murieron varios uniformados y los guerrilleros dejaron un comunicado en el que expresaban su solidaridad con los damnificados de las 'pirámides' y señalaban la responsabilidad del Gobierno en la crisis.

Tampoco son desdeñables las dificultades por las que atraviesa el Ejército. La tragedia de varios jóvenes que fueron sacados con engaños de la población de Soacha y aparecieron muertos en Norte de Santander a manos de militares destaparon una secuencia de "falsos positivos" o cadena de ejecuciones fuera de combate que llevaron a la separación fulminante de 27 altos oficiales y a la renuncia del comandante del Ejército, general Mario Montoya. Esta situación no solo inhibe un poco la acción militar sino que ha creado tensiones innegables entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas.

Los escenarios de 2009

Después de la 'Operación Jaque', lo que traslucían todas las declaraciones oficiales era que, en lo que restaba de su segundo mandato, el gobierno de Uribe buscaría afanosamente darle una estocada final a las guerrillas, destruir sus fuerzas al estilo del Perú en los años noventa del siglo pasado. Pero con la nueva situación de dificultades para la financiación de la guerra, de fatiga del Ejército y de crisis en el sur del país, no es descartable que empiece a abrirse paso un nuevo escenario: acercamientos entre las partes para iniciar negociaciones.

Sin embargo, esto implicaría cambios de lado y lado que no son fáciles de poner en marcha porque, en los últimos seis años, los contendientes han estado empeñados en la derrota del contrario. ¿Puede Alfonso Cano convencer a sus huestes de iniciar conversaciones con un Gobierno que les ha dado tan duro? ¿Puede el presidente Uribe dejar atrás la euforia del triunfo y nombrar un nuevo equipo que le permita tender puentes con la guerrilla?

En todo caso hay dos factores que no le dan espera el presidente Uribe y a su gobierno: el diseño de una estrategia para atender la grave crisis del sur del país; y empezar a atacar de frente a las reductos paramilitares y bandas emergentes para romper cualquier complicidad o complacencia de la fuerza pública con estos grupos ilegales.

Los departamentos del sur van a necesitar una intervención más de tipo económico y social que militar, y en esto quizás resulten providenciales los cambios en el Plan Colombia. También podría aprovecharse el remezón que trajo consigo el destape de los "falsos positivos" para hacer una revisión profunda de las conductas en las Fuerzas Armadas y hacer un pacto interno para cortar todo vínculo con acciones y fuerzas ilegales.

lvalencia@nuevoarcoiris.org.co

EEUU y los quinientos mil millones de dólares del negocio de la droga



CEPRID


Opio, cocaína, marihuana y anfetaminas movilizan mundialmente cada año un presupuesto que puede doblar el de un país petrolero como Venezuela. Debidamente ¿lavadas? y llevadas a honorables bolsas de comercio, las ganancias anuales del narcotráfico llegan a representar ¿en acciones perfectamente legales? más de 300 billones de dólares: una cifra que torna ridícula la pretendida especie de que es este un negocio manejado por capos tercermundistas que se esconden en algún búnker de Colombia o Afganistán.

Un campesino boliviano –Julio Quispe, pongamos, por inventar un nombre– que evada el monopolio estatal de la coca, recibirá 1.375 dólares por los 275 kilos de hojas que hacen falta para producir un kilo de pasta o base de cocaína. Un narco colombiano –Alvaro Jaramillo, digamos– podrá procesar ese kilo de pasta y vendérsela a cualquier congénere por unos $ 5.000, o transformarla en clorhidrato y revenderla en Cartagena o Bogotá por $ 15.000. En Harlem, o en Broadway, o en Harvard, un Tom Smith o Jimmy Johnson cualquiera podrá optar entre ofrecer el polvo puro, a unos $ 30.000 el kilo, o adulterarlo hasta obtener por cada gramo de piedra o crack entre 40 y 80 dólares. Los 1.375 dólares de Julio Quispe son ahora, en promedio, 60.000.

Un negocio sencillo, se dirá: no requiere más que unas hojas que crecen casi silvestres, algo de kerosén, un poco de ácido sulfúrico y acetona, una narco-mula o una pista o un peñero siquiera. Y, claro, un tanto de mala conciencia y otro de osadía para mover de un sitio a otro esos mil gramos.

Pero no es un kilo: son 992.000, que eso fue, según la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (Unodc, por sus siglas en inglés), la producción mundial de cocaína en un año tan cualquiera como 2007. Y no es sólo coca: también hay, igual de lucrativos o más, 8.870.000 kilos de opio. Y 41.400.000 kilos de marihuana. Y 494.000 de anfetaminas varias. Y pare usted de contar alucinógenos y otras especies.

Hablamos, entonces, de movilizar por todo el mundo, desde las selvas más apartadas hasta los colegios y universidades y bares y oficinas de cualquier pueblito primermundista, algo más de 50 millones de kilos de sustancias ilícitas, que son objeto de persecución feroz y de guerra a muerte. Hablamos, además, de mover también por el mundo entero otra cosa aún mucho más difícil de hacer pasar inadvertida: los 500.000 millones de dólares que como mínimo, al decir de los expertos (de la ONU, del Fondo Monetario Internacional, de la Drug Enforcement Administration o DEA), reportan en ganancia anual esas sustancias. A precios de 2006.

Eso es el narcotráfico. Y es apenas el comienzo.

COSAS QUE PUEDES SABER CON SÓLO MIRARLAS

Al comienzo de la larga cadena del narcotráfico no todo son eslabones perdidos: se conocen perfectamente los grandes centros de producción. Y las grandes rutas de distribución también.

Con 193.000 hectáreas sembradas de adormidera, Afganistán concentra 92% de la producción mundial de opio. Pura, o transformada en morfina o heroína, la droga afgana fluye hacia Europa a través de Pakistán, de las ex repúblicas soviéticas de Turkmenistán y Uzbekistán, del largo corredor kurdo, de Georgia, de Chechenia, los Balcanes. De lejos, Myanmar compite con sus 27.000 hectáreas de amapola. Colombia es dueña de 55% del cultivo mundial de hojas de coca: 99.000 hectáreas. Le siguen Perú, con cerca de la mitad de eso, y Bolivia, con 28.900 hectáreas casi enteramente dedicadas al procesamiento y comercio legal. El clorhidrato de cocaína tiene por destino principal los Estados Unidos. Sube por el Pacífico, vía Panamá, o por el Caribe colombiano, o atraviesa Venezuela para hacer escala en las antillas. Otra parte, más pequeña, cruza el Atlántico y toca Africa antes de entrar a Europa.

El Asia oriental y tecnologizado representa el 55% del mercado mundial de anfetaminas (éxtasis y otros estimulantes), y se encarga por sí misma de producir y consumir sus tabletas. Lo mismo hacen sus otros dos grandes competidores: la culta Europa y el Estados Unidos de la implacable DEA.

De esos mismos supervigilados predios de la DEA –el territorio estadounidense– se sabe con certeza que acaparan la mayor porción de la torta en el mercado mundial de producción y consumo de marihuana, gracias a las técnicas del cultivo hidropónico en interiores e incluso en subsuelos. Aunque más democrático en su irrigación por el globo –el cannabis se siembra en 172 países–, América concentra 55% de la producción y tiene en su lado Norte una de las más altas tasas de prevalencia mundial: 10,5% de los norteamericanos entre 15 y 64 años son consumidores. En Europa, con tres millones de adictos (consumo diario), encabeza esta hierba las estadísticas del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías.

Con apenas estos pocos datos, algunas cosas comienzan ya a llamar la atención en el oscuro mundo del narcotráfico. Cosas, digamos, que no terminan de parecer casuales.

Por ejemplo, que Afganistán, el cuasi monopólico centro mundial de producción de opiáceos, esté literalmente cruzado de tropas invasoras y misiles y tanques y muertos, y sin embargo.

Que de Pakistán y las ex repúblicas soviéticas del sur, amistosamente occidentales, no se hable. Que Georgia y Chechenia, y el corredor kurdo (Irán, Irak, Turquía), y la puerta trasera de Europa (Albania, los Balcanes), sean tan crudamente escenario de guerras, de intervenciones, de vigilancia extrema por la mal llamada “comunidad internacional”, y sin embargo.

Que Myanmar esté en la lista de “Estados fallidos”, y sin embargo. Que Colombia acumule nueve años de Plan Colombia, y de balas, y desplazados y muertes otra vez, y sin embargo.

Que el Caribe sea tan decididamente mare nostrum de los gringos, tan erizado de patrullas, y de satélites, y sin embargo.

O, por ejemplo, que la marihuana, por largo rato el rubro de mayor peso en el narcotráfico mundial –80%, en términos de tonelaje–, y el que más alarmas de consumo enciende en los países altamente desarrollados, y el que allí mismo se produce –igual que las anfetaminas–, sea justamente la droga menos perseguida. Pero claro: no se imagina uno un “Plan Holanda”, un bombardeo incendiario de laboratorios sembrados en Borgoña, una invasión aliada contra Londres, unas autodefensas que desplacen y aniquilen a los pobladores de Harlem o de Queens. Aunque sean negros, aunque sean boricuas. Allí el narcotráfico sirve para otra cosa.

PEONES, CAPATACES, BUHONEROS

Un simple cálculo matemático establece que si las 50.000 toneladas de producción mundial de drogas se transportaran en contenedores de uso corriente, se necesitarían 1.250 gandolas para cargarlos. Otros, más ociosamente, han calculado que las ganancias respectivas, apiladas en billetes de cien dólares uno sobre otro, formarían una torre de mil metros de altura: cuatro torres del Parque Central de Caracas, una encima de la otra.

No es fácil esconder un alijo así. Según diversos informes internacionales que ratifica el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, los presupuestos del combate mundial contra el narcotráfico equivalen “casi al mismo valor generado por el comercio de drogas” (http://colombiadrogas.wordpress.com/). Tan solo el Plan Colombia, para el momento de su aprobación por Bill Clinton, contempló para ese fin un monto de 1,3 billones de dólares. Un total de 87 oficinas de la DEA se reparten en 63 países –aparte de las 227 existentes en territorio estadounidense– para recordarle al mundo que esa lucha es exigencia de la mayor de las potencias económicas, militares y policiales. Y sin embargo: en todo 2007, esa misma DEA tuvo que jactarse como logro mayor de una incautación de 19.434 kilos de cocaína en un barco de bandera panameña: 1,9% de la producción mundial.

Los supuestos “grandes capos” de la droga que terminan apresados o muertos guardan proporción con estas últimas cifras. Carlos Lehder, cofundador del Cartel de Medellín, era al ser capturado “dueño de dos hoteles, dos aviones, siete fincas en Quindío y otros departamentos, lanchas y al menos 1,8 millones dólares en efectivo” (www.pabloescobargaviria.info/index). Al ultra-famoso y finado Pablo Escobar Gaviria se le atribuyó una fortuna (nunca auditada, jamás comprobada) de entre 5.000 y 10.000 millones de dólares: 1% o 2% de lo que produce “el negocio” en 12 meses apenas.

Esos “grandes zares” nunca fueron más que pequeños intermediarios. Hoy, cuando ya no están, cuando ya no es posible ser a un mismo tiempo capataz de finca productora y presidente de un banco o una universidad, sus sucesores son miles y miles de peones que sólo se alzan un escalón o dos por sobre esa buhonería del narcotráfico del tal Jaramillo o el Tom Smith o Jimmy Johnson.

Dijo una vez el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, conocedor de oficio: “Hay dos cosas imposibles de ocultar: la tos y la riqueza”.

LA GRAN LAVADORA

¿Cómo se hace para esconder cuatro torres de Parque Central hechas de billetes de cien dólares? ¿Cómo se borra un presupuesto que duplica casi el de un país petroleramente boyante como Venezuela? ¿Cómo pueden pasar desapercibidos 500.000 millones de dólares por año? Porque, obviamente, la finalidad del narcotráfico no estriba en enterrar morocotas bajo el piso.

Antes de llegar al extremo superior de la cadena, el negocio de las drogas tiene –como es sabido– un eslabón fundamental en el lavado de dinero. De cumplir esa función en los niveles de la buhonería e intermedios se encargan sistemas artesanales: desde el individuo que abre 10 o 20 cuentas en otros tantos bancos hasta esos centros vacacionales que repentinamente, sin motivo aparente, se ponen de moda y se llenan de lujosos edificios y centros comerciales que luego quedan abandonados o nunca se concluyen.

No obstante, como toda gran industria en un mundo de acérrimo capitalismo y libre mercado, también ésta es altamente concentracionaria y monopólica. Quien tenga, pues, un modesto 10% de esa torta, deberá lavar cada año 50.000 millones de dólares. Vale decir, la misma cifra que desde el año 2000 e inútilmente viene pidiendo reunir la ONU para poder cumplir su gran Objetivo del Milenio: la reducción de la pobreza.

Para solventar problemas de este tipo –el blanqueamiento de dinero sucio de cualquier especie–, el sistema financiero internacional permite –y apadrina– un no-sistema: un espacio de extraterritorialidad, ajeno del todo a leyes nacionales, a superintendencias bancarias, a regulaciones, a convenios internacionales: ajeno a todo cuanto no sea el dinero y su intrínseca tendencia a la ganancia y la acumulación. Ese espacio es el de los así llamados paraísos fiscales y la banca offshore, cuyas interioridades han sido exhaustivamente develadas por el periodista y escritor argentino Julio Sevares en estudio titulado “El dinero sucio, sangre del sistema económico y el poder” (disponible en www.argentina.attac.org/).

Para el año 2004 existían en el mundo 72 de esos paraísos, en los que funcionaban por entonces un millón de sociedades amparadas por el anonimato: empresas –virtuales o reales– a las que nada ni nadie obliga a presentar balances, establecer su composición accionaria o, incluso, tener capital alguno. No obstante, a ellas se sumaban más de 4.000 bancos offshore con depósitos conjuntos que superaban los cinco billones de dólares.

Paraísos fiscales célebres son los de Las Bahamas y las Islas Caimán, en el Caribe, pero los hay por todo el mundo: funcionan profusamente en el centro de Londres, en Mónaco, en Tokio, en el diminuto estado de Delaware, a pocos minutos de Nueva York y de Wall Street. Y los hay incluso tan curiosos como el Principado de Sealand, que funciona en una antigua plataforma petrolera del Mar del Norte, o el Dominio de Melchizedek, situado sobre un desértico atolón vecino a las Islas Marshal, que a través de la página web www.Melchizedek.com ofrece ciudadanía y pasaporte y facilidades para toda clase de negocios. Sin un solo edificio a la vista, tiene en sus bancos 25.000 millones de dólares.

En el libro Capitalismo criminal: ensayos críticos (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2008), Tom Blickman precisa la magnitud y el modus operandi de estas eficientes lavadoras: “La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que agrupa a los 30 países más ricos del mundo, estima que el volumen del comercio mundial que pasa por los paraísos fiscales de manera documentada creció durante este período [desde comienzos de los 70 hasta 2004] en cerca de un 50%, pese a que estos lugares representan apenas un 3% del producto bruto mundial. Esta extraordinaria discrepancia es una indicación del grado en que la mayoría de las principales corporaciones aprovechan la movilidad transnacional de sus capitales para lavar sus ganancias a través de paraísos fiscales y regímenes de impuestos bajos”.

Y añade de seguidas: “Dichas corporaciones utilizan una variedad de mecanismos, como la refacturación y los precios de transferencia –bienes comerciados entre compañías con un dueño común a precios arbitrarios, independientes del mercado, y que permiten bajar impuestos declarando costos altos y precios de venta bajos en los lugares de mayor tributación de las ganancias–, o como las transacciones realizadas hacia compañías de papel y hacia fondos fiduciarios secretos extraterritoriales. Medios tales como las ‘cuentas fiduciarias móviles’, que se trasladan automáticamente a otra jurisdicción en cuanto se realizan averiguaciones, o solicitudes de asistencia mutua judicial, facilitan claramente el delito”.

Como la inmensa mayoría de las empresas asentadas en tales “territorios”, buena parte de los bancos offshore no mostrarán nunca al cliente ni oficinas ni empleados: son, en realidad, instituciones virtuales, conocidas en el argot como “corresponsales”, que para funcionar sólo requieren de una cuenta abierta en una institución bancaria físicamente establecida en ese u otro “paraíso”. Si se quiere o necesita aún mayor seguridad en el borramiento de toda pista que vincule a depositario y depósito, se recurre al nesting o ennidado: una cuenta en un banco que a su vez tenga cuenta en otro banco que tenga cuenta en un offshore.

Quien tenga dudas –inmerecidas, hay que decirlo– sobre la seriedad de esa banca virtual, puede así perfectamente depositar su confianza en el respaldo que le proporcionan principalísimos bancos de Suiza, Inglaterra, Alemania, Japón, Estados Unidos y muchos más. Julio Sevares recoge información de la revista The Economist, en su edición del 14 de abril de 2001, que permite en tal sentido disipar las aprehensiones del más desconfiado de los narcotraficantes: “Tres cuartos de los grandes bancos investigados por el Senado estadounidense tienen, cada uno, más de 1.000 cuentas de bancos corresponsales. Los dos bancos más grandes de la lista, que no son estadounidenses, tienen 12.000 y 7.500 cuentas cada uno. A mediados de 1999 los cinco principales bancos estadounidenses con cuentas de corresponsales tenían 17.000 millones de dólares en esas cuentas. Los 75 mayores bancos tenían depositados en ellas 35.000 millones de dólares”.

Ese es el no-sistema. En un informe de 1999 (“Mercados internacionales de capital”), el Fondo Monetario Internacional (FMI) citaba a Alan Greenspan, por entonces presidente de la Reserva Federal en Estados Unidos: “Nosotros no entendemos completamente la dinámica del nuevo sistema”.

Pero no interesa entenderlo. Funciona. Y cómo lava.

EL ÚLTIMO ESLABÓN DE LA CADENA

Si nunca ha habido ni habrá un “Plan Holanda”, tampoco se ha pensado jamás en una mera “Operación Melchizedek”. Al final de la larga cadena del narcotráfico no hay razzias, ni allanamientos, ni alcabalas, ni fotos de frente y perfil con número abajo. Obvio.

Quien quiera, pues, nombres y rostros, deberá atender al buen olfato o la mala lengua de los periodistas. O confiar en su propia suspicacia. Recordar, por ejemplo, que Lucio Gelli, gran capo de la Logia P-2, tuvo por socio principal en el Banco Ambrosiano al Vaticano, allá por los 70. Que en el escándalo del Bank of Credit and Commerce International (BBCI), séptima institución bancaria en el ranking mundial, salieron a relucir en 1991 asuntos tales como financiamiento del terrorismo y lavado de dinero, y las cuentas personales de Manuel Noriega, Saddam Hussein, Ferdinando Marcos, y depósitos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el servicio secreto israelí (Mossad) y la contra nicaragüense. Y que con el banco se vino abajo la gigantesca transnacional de auditorías (¡auditorías!) Price Waterhouse. Y que en los juicios subsiguientes, del lado de la defensa de uno de los grandes socios del BBCI, intervino cierto bufete entre cuyos abogados estaba cierta Hillary Rodham, más tarde conocida –a pesar de lo Lewinsky– como Hillary Clinton.

Que el serísimo Citibank dejó de serlo por las continuas investigaciones y denuncias que lo han vinculado a la práctica del lavado, con directas referencias a regímenes altamente corruptos como el del mexicano Carlos Salinas de Gortari, el peruano Alberto Fujimori y el filipino Joseph Estrada. No casualmente, jefes de Estado en países productores de drogas.

Que al primer ministro italiano Silvio Berlusconi se le descubrió en su vasto conglomerado mediático una contabilidad paralela para 64 empresas fantasmas: suerte de súper lavadora para uso personal. Que, en fin, la KBR, gigantesca transnacional de la ingeniería y la construcción, se ha hecho en estos últimos años de milmillonarios contratos en todos esos grandes centros de producción de drogas aquí citados, y en los corredores que van de Pakistán a Bosnia y de Colombia a México. Y que socios claves de esa empresa son la familia Bush y su segundo al mando, el vicepresidente Dick Cheney.

¿POR QUÉ O PARA QUÉ?

No tiene entonces mucho sentido preguntarse por qué, si los gobiernos que rigen el destino del planeta dedican tanta energía al tema del narcotráfico, no apuntan sus armas contra los cuarteles generales de esa industria. Cabría más preguntarse el porqué han puesto tan aparentemente al mundo en pie de guerra contra ella.

Catherine Austin Fitts, una ex funcionaria del gobierno de Bush padre y actualmente directora de un fondo de inversiones en Wall Street, apunta un motivo que ayuda a comprender las razones de esa supuesta contradicción: cada dólar que se apunta en el renglón ganancias de una transnacional –General Motors, Toyota, British Petroleum, pongamos por caso–, representa automáticamente, por esa extraña lógica del libremercadismo, un incremento de seis dólares en el valor de sus acciones.

No es poca cosa, si se multiplican por seis los 500.000 millones del narcotráfico. Cedidos en préstamo a bajo interés, o incluso en canje simple por acciones, son 300 billones de dólares. Perfectamente legales, cambiables, usables. A mutuo beneficio. Un monto que no conviene dejar al alcance de potenciales competidores. Ha dicho el renombrado periodista francés Christian de Brie: “El abandono de las soberanías nacionales y la mundialización liberal –que permite a los capitales circular sin control de un lado al otro del planeta– han posibilitado el crecimiento explosivo de un mercado financiero fuera de la ley, motor de la expansión capitalista lubrificado por las ganancias del gran crimen” (“Crimen, la mayor empresa libre del mundo”, en http://mondediplo.com/2000/04/05debrie).

Así, mientras las ganancias del narcotráfico hacen de motor del selecto grupo de empresas que realmente domina el planeta, y mientras las guerras les permiten apoderarse –para ese u otros negocios– de países enteros, el menudeo de la droga sirve de carne de cañón. Allá lejos, Julio Quispe, Alvaro Jaramillo, los Tom Smith o Jimmy Johnson cuentan felices su pírrica ganancia sin saber que son a la vez víctimas y propulsores necesarísimos del neoliberalismo salvaje. Una droga como cualquier otra.

Proteus Biomedical lauded by World Economic Forum

Fuente: Smalltimes.com

December 5, 2008: Proteus Biomedical Inc., a pioneer in intelligent medicine, has been selected a 2009 Technology Pioneer by the World Economic Forum.

The Technology Pioneer Award honors 34 visionary companies from around the world that a panel of 44 global technology experts believes will have a deep impact on business and society. To be selected, a company must be involved in the development of life-changing technology innovation, demonstrate visionary leadership, and show signs of being a long-standing market leader.

"Proteus has developed a unique approach to personalizing therapy," said Andrew Thompson, Proteus CEO and co-founder. "We embed micro-sensors into existing drugs and devices, which transmit information, securely, to a person's cell phone via the Internet. A person can understand how their body is responding to their therapy, and, if they choose, share this information with a family member, physician or friend to help them stay healthy. We are delighted that the World Economic Forum has recognized the immense potential of this approach and look forward to actively participating in their programs."

"We congratulate Proteus Biomedical for their remarkable achievements and welcome them to the wider community of the World Economic Forum. During these difficult times, we are certain that the technologies driven by these visionary companies will contribute to the next wave of growth, with the innovative and entrepreneurial spirit that characterizes them," said André Schneider, managing director and chief operating officer of the World Economic Forum.

As a 2009 Technology Pioneer, Proteus Biomedical has been invited to participate in the World Economic Forum's Annual Meeting in Davos-Klosters, Switzerland, Jan. 28 through Feb. 1, 2009 and the Annual Meeting of the New Champions in Dalian, China, Sept. 10-12. These two events bring together the world's foremost thought leaders in business and government.

GAS Y GEOESTRATEGIA

Expertos de la OTAN advierten de que Rusia podría estar intentando crearun cártel del gas desde Argelia hasta Asia Central y utilizarlo como arma de negociación política en Europa. La advertencia se hace en un informe confidencial elaborado por el comité económico de la OTAN y presentado a la Alianza la pasada semana.

Según dicho estudio, Rusia, que suministra el 25% del gas que se consume en Europa, intenta convencer a Argelia, Libia, Qatar, los países de Asia Central e incluso a Irán para formar parte del cártel que concentraría el mayor mercado del gas del mundo. El control del cártel daría fuerza a Moscú para negociar en Europa, y particularmente con Ucrania y Georgia, países a los que intenta disuadir de estrechar lazos con la Unión Europea y la OTAN.

Una fuente de la OTAN que ha tenido acceso al informe asegura que Sergei Lavrov, el ministro ruso de Exteriores, aparece citado en varias ocasiones junto a otros dirigentes de Moscú. La OTAN no hace recomendaciones sobre posibles medidas ante los planes de Rusia, según otra fuente de la Alianza.

Los países poseedores de los principales yacimientos de gas se reunieron en mayo de 2001 en el Foro de Países Exportadores de Gas, integrado por 15 naciones entre las que se encuentran Irán, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Nigeria, Venezuela y Rusia.

Entre todos ellos acaparan dos tercios de las reservas mundiales de gas. Los ministros de Energía de los países integrantes aseguran que el Foro no tiene aspiraciones de ejercer como cártel.

Sin embargo, la Comisión Europea ya está alerta y teme que los precios del gas puedan incrementarse por acuerdos como el producido el pasado mes de agosto entre la empresa monopolística rusa del gas, Gazprom, y la argelina Sonatrach.

Al mismo tiempo, la Comisión Europea está presionando a la UE para que los Veinticinco adopten una política energética común para reducir su dependencia de los proveedores individuales y reforzar una fuerza colectiva que pueda influir en las pretensiones de Moscú.

Además, en su última reunión, celebrada en octubre en Helsinki, los líderes europeos instaron al presidente ruso, Vladimir Putin, a evitar un uso político de sus yacimientos de gas y petróleo.

Sin embargo, no todos los países europeos tienen la misma posición. Algunos pretenden cercarse a Rusia mientras que otros, como Polonia, temen estrechar sus relaciones.